-“Queridísima Valesa, me acuerdo tanto de tus observaciones en clase: el fuego en los esternones, la sensualidad que le debemos a la tierra, movimientos íntimos, complicidad, comunicación… Mecerse y danzar con todo: la voz, la mirada, el contacto, la respiración, siempre en romance con la tierra. Un hermoso placer estar cerquita y siguiendo tu aletear.” Hebe Rossel (Ciudad de México 2015)

-“Salí de la clase sintiendo el cuerpo diferente. Quizá no se trataba del cuerpo sino de los afectos y las emociones; de la movilización que tuvieron durante la clase. Me gusta la imagen que sugieres: una danza afectiva, una danza que surge del movimiento de los afectos y de los efectos que los cuerpos varios producen en el espacio.
Aun puedo cerrar los ojos y sentir un poco el espacio atravesado por nuestros cuerpos y una música que estaba adentro, muy adentro de uno y que gracias al contacto con los demás pudo salir hacia afuera. Muchas gracias por la sesión….” Alejandro Araujo (ciudad de México 2018)

-“Desde hace muchos años tenía la inquietud y ganas de aprender a bailar tango, soy Argentina y como no bailar tango! La primera clase salí maravillada, relajada y con mi ánimo alto porque para mi habías logrado moverme! La segunda clase, me hiciste entender que para bailar tango debía sentirlo y dejarme llevar, entregarme a simple placer de respirar y soltar, pero tenía un inconveniente… me enredaba, quería hacer difícil algo que tenía que ser natural, pero como pensaba en vez de disfrutar el momento, seguía con mis enredos. Una tarde, afuera llovía, en el salón sonaba el lamento de un bandoneón y llegó el momento del paso, en el cual siempre me enredaba… solo bastó que me preguntaras: Por qué quieres salir hacia ese lado? abre suave y sigue lo natural (indicándome lo sutil y fácil que era el paso) Al hacerlo sentí un destrabe interno, ese nudo que no vemos ni sentimos cuando tenemos que tomar un camino, en mi caso siempre he tomado el camino mas duro,  mas enredado, en vez de elegir el camino mas fácil y ambos a mayoría de las veces tienen el mismo resultado. Me gusta tomar la tarde para asistir a esa de placer, libertad, sentimiento y conexión conmigo misma. Me siento afortunada de que la vida te haya puesto en mi camino, porque tengo la certeza de que contigo aprenderé a bailar y seguiré descubriendo que acariciar con mis pies en el baile, me conecta con lo esencial de la vida. Muchas gracias por ser la persona maravillosa que eres y por llevarme a conectar con el lenguaje del Tango.” Gabriela kramer (Argentina 2013) 
-“Gracias por enseñarme una consciencia de mi cuerpo
y de cómo acercarme a otro ser con ritmo y confianza.”
Arturo Hernández (Ciudad de México 2016)

Comparte TU TESTIMONIO de la experiencia que te dejó las clases con Valesa! 

-“Mis habilidades dancísticas son muy limitadas y siempre tuve una gran inseguridad en el baile y una gran dificultad para expresar mis emociones mediante mi cuerpo. Digo esto para que ustedes puedan apreciar mejor la tenaz, paciente y generosa labor que Valesa ha hecho ayudándome a ir avanzando poco a poco. Lo que he aprendido con Valesa es a disfrutar cada vez más el abrazo y la cercanía. Valesa desde niña se volcó en la danza buscando su propia identidad. Le agradezco que generosamente comparta sus conocimientos y sus vivencias y trate de introducirnos a ese mundo fascinante que es la danza en sus diferentes manifestaciones. Entrar a ese mundo hubiera sido impensable para mi antes de tomar clase con ella. Puedo decir que el contacto con ella, ha sido una fuente continua de gozo y aprendizaje. Muchas gracias Valesa!” Fernando Rello (Ciudad de México 2015)

-“He descubierto que la práctica de todo arte debe de estar acompañada por un desarrollo emocional y espiritual. Es por esto que el trabajo que propone Valesa, además de hacerlo de una forma bastante accesible, ha dejado una marca en mi baile y en mi ser, es algo que recomendaría fielmente.” Eduardo Arellano (Durango, Durango 2015)

-“Es difícil para mí, poder describir en unas cuantas líneas, mi agradecimiento y cariño hacia Valesa. Sus enseñanzas, me han servido no sólo en la danza sino en la vida. Sin duda la persona que soy hoy, es en gran medida gracias a Valesa. Sus clases son divertidas y dinámicas. En 6 años de tomar clase con ella nunca he tenido una clase repetida y son tan variadas. Gracias Vale por tu generosidad que te define y compartir tus conocimientos, por tu valentía, paciencia, congruencia, constancia y dedicación. Eres un ejemplo de vida.” Gilberto Servín (Ciudad de México 2014)

-“Pocas personas y aún menos maestros, tienen ese gusto genuino por obsequiarse a los demás como lo hace Valesa. Ella tiene el don de convertir una sesión de danza, en una lección de vida, esto es apreciar respirar, tocar, mover… Cuando conjuntas arte, pasión, virtuosismo, generosidad, cariño y lo combinas con sencillez y belleza, lo que resulta es Valesa.” Francisco Escorcia (Ciudad de México 2015)

-“Hace 7 años que Valesa Rivera trataba de enseñarme un enfoque muy particular, muy suyo del Tango. Hoy es un honor compartir el escenario y experiencias con esta bella maestra en dos de los festivales nacionales más importantes.” Adán Hurtado (Morelia, Michoacán 2015)

-“La sencillez y calidez de Valesa son como un buen abrazo tanguero. En cada milonga recuerdo mucho lo que nos enseñó: bailar es acariciar la tierra.” Liliana Irene (Toluca 2014)

-“No tengo palabras para expresar todo lo que aprecio y valoro de lo que me ha enseñado Valesa.” Jorge Giordano (Ciudad de México 2013)

-“Valesa me enseñó la esencia del tango, esa partecita tan profunda que no conocía de mí mismo.” Edgar Sevilla (Ciudad de México 2014)

-“Valesa! Muchas gracias por el taller del fin de semana! La pasé genial! Tienes una manera muy hermosa de explicar.” Miriam Neves (León Guanajuato, Guanajuato 2017)

-“Valesa: Gracias por trasmitirme tu amor a la vida.” Nallelhy A. (Ciudad de México 2015)

-“En los talleres con Valesa he aprendido cosas muy valiosas: la fortaleza del alma, la confianza para atreverme hacer las cosas, cerrar los ojos y dejarme llevar. Ahora disfruto más cada momento y sobre todo aprendí a relajarme. Cada clase, Valesa la transmite con profesionalismo, energía, cariño y entrega.”Erika Chavelas (Ciudad de México 2014)

-“Con su delicada sensibilidad, Valesa busca que aflore en cada persona el movimiento libre, pleno, sin que por ello deje de lado el rigor de una técnica pulcra y acabada. Puedo asegurar que en el poco tiempo que llevo con ella, su método me ha servido mucho para mejorar mi postura y sobre todo para trabajar en la comunicación corporal con la pareja de baile.” Roberto González  (Ciudad de México 2014)

-“Bailar es fluir, una forma de conectarse con el cielo y la tierra. Conectar con la energía propia y con la del otro con quien se baila desde muy dentro. Abrirnos a la música, disfrutar la caricia, el romance de nuestros pies con la tierra… esto es lo que aprendí con la gran maestra Valesa Rivera. Parece simple pero no lo es y menos aún en una danza como el Tango, dónde hay tantas cosas que cuidar que a veces uno olvida la razón esencial por la cual se baila: el disfrute. Gracias Valesa por compartir tu arte y tu alma!”
Paola Palma (Ciudad de México 2014)

-“Las clases con Valesa, ha significado una conexión amorosa con mi cuerpo. Con ella aprendí a expresar la música y la danza y descubrí mundos más sutiles y poéticos”. Pedro Talavera (Tepoztlán, Morelos 2013)

-“El verte bailar es un deleite y transmites precisamente lo que pregonas en tus talleres. Tuve el gusto de tomar la clase en el Congreso de Silao, Guanajuato. Peggy Reyna Leal 2013 

-“¡Con razón sigo extrañando tanto tus clases! Y cuando digo “tus clases”, en realidad en lo que pienso no es ni en los pasos, ni en los ejercicios, que por supuesto sabes conducir excelentemente, con esa capacidad tuya de transmitir lo que tú eres y sabes. Por encima de todo, pienso en lo que encontré a través de la experiencia de compartir contigo y con tu grupo: la posibilidad de establecer una verdadera conexión con mi propia esencia. Sin tenerlo tan claro y tan consciente, mi manera de ver y de vivir el tango había sido, desde siempre, compatible con la tuya; cada palabra que salía de tus labios, o mejor dicho de tu corazón, provocaron desde el primer momento una resonancia en mi interior. Y confío en que no he sido yo la única en haber tenido la percepción de “esto es lo que yo busco en la danza y muy en particular en el tango”; porque quizás en el fondo todos tenemos esa misma necesidad de conexión y encuentro con nuestro verdadero ser, con el otro y con el todo. Como bien sabes, hace ya más de dos años que me encuentro lejos, inmersa en una sociedad aparentemente muy distinta. Por supuesto que he incursionado en el ambiente del tango acá, pero sólo en muy contadas ocasiones he llegado a sentir que tal vez alguien puede estar viviendo el tango de la misma manera. Con frecuencia me descubro añorando aquellos momentos de conexión durante las sesiones de yoga-tango, que terminaban siendo verdaderas sesiones de meditación, algo que definitivamente aquí, al menos por el momento, sería impensable.” Adelina Guzmán, (Francia 2016) 

-“Y bueno, de nuevo leerte es volver a ponerle palabras a eso que ayer lograste transmitir con el cuerpo, con el baile, con el movimiento. Desde ayer las palabras-imágenes acompañaron toda la sesión, recuperar la capacidad de disociar y articular el cuerpo, dices, decías ayer, es recuperar el vínculo con la vida. Y yo, de algún modo, me lo sigo diciendo y, así, me sigue sonando adentro; como si esa flor de la que hablas pudiera estar dentro de uno buscando salida…
Leer después de asistir a la clase es como continuar el movimiento….Y de nuevo es la articulación de figuras-palabras y figuras-recuerdo las que nuevamente ponen en el cuerpo la experiencia, vivencia habría que decir, de tus clases…. El ritmo como latido del corazón, como expansión y contracción, cómo ese abrirse y desplegarse para después regresar al interior, como lo dices…. sentir el baile como un latido, permitir que el latido del corazón percibido en silencio oriente completa la clase y, así, tras esa leve instrucción dejar al cuerpo en movimiento, escuchando la música como por primera vez, pues nunca antes había escuchado tango al ritmo del latido del corazón, con la imagen del mismo provocando un movimiento del cuerpo que se expande y que vuelve a sí, que permite encontrase con uno mismo para encontrarse, después, con el otro… increíble clase…. y en estos días posteriores, caminar, respirar, interactuar con los demás, escribir, trabajar ha tenido momentos mágicos en donde el corazón suena a tango y baila…Uno más, el cuarto escrito que leo después de formar parte de un grupo que vivió las experiencias-clases en donde vivimos con el cuerpo lo que en estos escritos se expresa: afectividad, disociación, ritmo, espacio… abrir espacio para dejar que aparezca eso que ocultamos de nosotros mismos…. Ser testigo, parte, vivir la experiencia y haber leído estos textos, participar de un grupo que como por arte de magia permite que todos los que ahí nos movemos nos pongamos en contacto con nosotros mismos, con los otros, como en una especie de fiesta en donde se celebra esa profundidad del cuerpo que a veces no dejamos salir, que a veces ocultamos o reprimimos y que, por ello, por reprimir se convierte en síntoma del cuerpo, en el cuerpo… contactar con uno en lugar de buscar un analgésico, sugiere Valesa en sus textos y en sus clases… y uno como testigo-parte-cuerpo que he sido en estas sesiones podría decir que sí, que en efecto, algo pasa cuando el tango es una danza que abre y permite ser….” Alejandro Araujo (Ciudad de México 2018)
-“Valesa condensa en frases ideas trascendentes, que nos vagan sueltas y que ella logra atraerlas para convertirlas en movimiento. Recuerdo una ocasión en que lo hizo: no pensar para bailar sino bailar como en sí mismo se es. En otro momento dijo que cada paso del tango es el primero y el último y por tanto es único. Como un algo de filosofía del tango, que dan también cobertura a otras caras de la tarea de vivir.” (Germán Palma Moreno 2012)
-“Inhalen su movimiento.” Frase que escuchaba en clase con Valesa. Me gustaría poder
decir que el tango ha imbuido mis pulmones y se refleja en cada uno de mis movimientos,
que ahora soy capaz de respirar cual bandoneón y caminar a ritmo 2 x 4.
Valesa se empeña en despojar al tango de todos sus mitos. Con ella, el tango consiste en un lenguaje que se pronuncia con actitud. Valesa transmite la esencia del tango: un constante vaivén en el que se defiende el espacio
propio y el compartir con el otro. Ella contagia con el ejemplo, la danza es su filosofía de vida, su manera de interactuar con el universo, de conectar con los demás, de contactar el pulso de la tierra. La primera que vez bailé con ella cerré los ojos para dejar mi entorno atrás, inspiré toda la tranquilidad que me fue posible y, con toda la confianza que pude reunir recorriendo mis
venas, me lancé a lo desconocido. Valesa me transportó a un mundo en el que los sentidos se combinan, a un espacio en el que no es necesario mirar con los ojos, sino explorar con el movimiento del cuerpo y escuchar la música con los poros. Su reino, invisible para los sentidos ortodoxos, es un paraíso donde las sensaciones se funden con las emociones. Entonces, comprendí que inhalar el movimiento propio consiste en dejarse llevar, en fluir, en permitir que sea el cuerpo quien piense. Las clases de Valesa son como un abrazo de tango, esos instantes en que uno duda si lo que está experimentando es real o trasciende los límites del mundo tal y como lo conocemos. Valesa enseña más que danza. Elizabeth Rodríguez (Ciudad de México 2014)