Ver qué hay otras éticas y otros modos de existir que tienen que ver mucho más con dejar que la vida sea… quizá es un movimiento en donde permitirse crear, al menos crearse a sí mismo, es todo un ejercicio de placer. aparecer y darse un espacio para compartir. Danzar de formas sutiles por otros territorios; lenguajes que se entrelazan entre el movimiento, los afectos, las imágenes, las diferentes artes, la naturaleza y el cotidiano.

 

Sincronías, complicidad y encuentro

Me gusta lo inesperado, eso que interrumpe el cotidiano, que pone a la vista una falta que no sabía uno que faltaba, que hace que uno sea tomado por el hallazgo, que uno pueda saber que la vida es justo eso: puro acontecimiento… Las sincronías se dan cuando uno escucha su intuición. Siempre se siente bien cuando sucede: intimidad que surge de sentimientos compartidos como volviendo a casa… y ahí algo se abre…

Los poetas taoistas dicen que la flor celebra cuando es percibida. No solo recibe el que la ve, también la flor se siente más viva cuando dos se miran…

En estos tiempos me ha parecido, no es fácil aparecer sin tantos muros… Sentir al otro que te mira, te siente, te lee…ser descubierto con nuestras propias grietas, recuperando lo que es dar afecto y sentir afecto.De pronto uno siente que las experiencias propias no tienen porque compartirse. Llevar entre las letras a sentir el encuentro de una complicidad que desde las grietas busca en el otro esa mirada que ayude a destapar, a salir, a movilizar…. el cuerpo de uno, las ideas de uno, las intimidades de uno, se vuelven territorios que al abrirse al diálogo con otro se tornan mágicas. En el encuentro hay algo de radical, podría llamar que cuando hay encuentro hay acontecimiento…

Parte de la magia de los encuentros es que producen que las búsquedas tengan complicidad. Ósea, uno se vuelve más claramente explorador de cosas y se encuentra más y más. Saber que uno puede contar por ahí a quien entiende ufff es como la flor que se alegra…

Dice Paz en uno de sus más citados poemas… “el mundo cambia si dos se miran y se reconocen…” algo ocurre ahí, cuando hay complicidad.

Descubrir otras manera de encontrarse al bailar, dialogar, escribir, tocar música… como renovarse de sustancias frescas… poder ser el que uno es y con esa alegría que produce coincidir.

Valesa R  y Alejandro A.