Valesa Rivera

Habita tu cuerpo

Por Valesa Rivera

 

Habitar cuerpo es la figura que abre la exploración de Cuerpo profundo. Más que tomar conciencia del cuerpo, al habitarlo percibimos desde el cuerpo el cuerpo propio. Al ser el primer estado por el que cuerpo profundo explora y recupera la vitalidad del cuerpo, su fuerza de existir, es posible considerarlo como el estado primario, básico, del que parte todo lo demás. Los estados siguientes, entrar en el fluir y ser creativo, requieren un cuerpo habitado, por ello las figuras y técnicas que permiten habitarnos no dejan de estar siempre presentes en la práctica de cuerpo profundo. Tocar tierra, respirar, estar en nuestro eje, sentir nuestros espacios internos, caer en la calma, viajar por el cuerpo, habitar el afecto son las bases de cuerpo profundo. 

 

 

Toda la tierra que tengo la llevo en los zapatos. 

Mi casa es este cuerpo. 

No necesito más paredes

 y adentro tengo mucho espacio. 

Miriam Reyes.

 

Habitar cuerpo es acariciar el tiempo que es vida, la vida que es fuerza, la materialidad en toda su extensión pero también los flujos, las potencias, los espacios invisibles que infinitos habitan en todo nuestro cuerpo y que aún no han sido tocados, que esperan un movimiento para articularse de otro modo, para sentirse por dentro y por fuera. Habitar cuerpo es recuperar nuestra capacidad de percepción, estimular la intuición, reconocer desde la calma nuestros sentidos, abrirlos, dejar que el mundo entre al cuerpo, permitirnos la contemplación y la pausa, la demora y la duración, recuperarnos cuerpo es sentir desde el cuerpo y mirar qué hay en él que nos viene de otros cuerpos, por eso es también recorrer los huecos y las heridas, los afectos que se han quedado grabados en la piel o al fondo de ella. Detectar nuestras corazas y bloqueos, sentir cómo se han ido volviendo parte del cuerpo y cómo podemos abrir espacios, soltar las ataduras, aparecer. 

 

Claves para habitar tu cuerpo

 

Escuchar y seguir al cuerpo

Tomarse el tiempo, degustar sin prisa,

disfrutar de lo sutil sin la ansiedad de llegar,

habitar el ritmo propio,

y volver a la calma.

 

Enraizarse a la tierra

Sentirse vivo al tocarla

desde un pisar plantado.

 

Respirar profundo…

Invitar el movimiento con la respiración;

ser soplo que camina, dice y resuena;

soplo de vida que siente. 

 

Visitar los lugares olvidados del cuerpo. 

Recorrer la piel,

acariciar poco a poco, el interior.

 

Soltar

Respirar 

Soltar…

 

Valesa R. y Alejandro Araujo